domingo, 25 de enero de 2009

A LAS PUERTAS DE LA FILOSOFÍA

¿Alguien se ha preguntado alguna vez el porqué la raza humana -al menos la del primer mundo- decide expresarse abiertamente en el cuarto de baño? Realmente, es la mar de entretenido ir a cualquier lavabo público en un restaurante, bar, cine, instituto... En mi caso, hasta la fecha, me había encontrado reflexiones de tres tipos básicamente:

- Reflexiones filosóficas: sobre la vida, el amor muchas veces aliñadas con citas varias. Creo que la que se lleva la palma es la del Principito de Antoine de Saint-Exupéry: Los hombres cultivan 5000 rosas en un mismo jardín y no encuentran lo que buscan. Sin embargo, lo que buscan podría encontrase en una sola de esas rosas –por supuesto la gran mayoría, con formato de mensaje de texto y millones de k, x o tx.

- Cursiladas a lo Jennifer x Jonnatan encerrados en un corazón o nube y/o combinadas con lamentaciones sobre lo horrible que es que el que quieres no te quiera como querrías que te quisiera...

- Sexo: Sobre todo en forma de arte abstracto, con algún piropo ejemplar, a veces hasta poético y de vez en cuando, combinados con insultos varios dedicados al ex de turno.

Sin embargo, ayer, en los restrooms -que no es una habitación para descansar sino el nombre de los lavabos en los USA- del cine, encontré una nueva variante a las inscripciones portalísticas:

- Las Matemáticas: prácticamente la dos terceras partes de la puerta estaba ocupada por… ¡¡Un desarrollo de Taylor de la función exponencial en toda regla!! Con simplificaciones y todo... ¡Vamos, esta persona en un examen de cálculo diferencial, hubiera sacado un 10!

Todavía sigo alucinada, no dejo de hacerme numerosas preguntas: ¿porqué va alguien a los baños de un cine a hacer matemáticas?, ¿estamos ante un nuevo Galois?, ¿qué es lo que mueve la mente humana a desarrollar la función exponencial durante ...?, ¿será éste el secreto por el cual la ciencia avanza tan rápido aquí?. Es bien cierto que si hubiéramos dedicado todas las horas que hemos ocupado de una forma u otra en los cuartos de baño, podríamos habernos sacado la carrera sin dificultad.

Si alguien no se ha puesto ya manos a la obra, sería interesante descubrir la estrecha relación que guarda la relajación que se experimenta en el cuarto de baño con la filosofía o la ciencia. Quizá resulte que en esta era que nos ha tocado vivir, estemos demasiado empachados de comunicación y necesitemos nuestro espacio para sacar lo que llevamos dentro.

lunes, 19 de enero de 2009

MLK

Hoy estamos de fiesta, aquí en los Estates. Es el día dedicado al gran Martin Luther King, uno de los más grandes activistas pacifistas que ha habido en todo el Mundo. Nobel de la Paz por su lucha por los derechos humanos, especialmente contra la discriminación racial. Jamás usó la violencia, sólo sus sueños: I have a dream, era una de sus frases más utilizadas.

Que la Humanidad nunca cese de tener sueños. A veces, se tornan realidad.




Sleep
Sleep tonight
And may your dreams
Be realized
If the thunder cloud
Passes rain
So let it rain
Rain down on me
So let it be

MLK, U2

sábado, 17 de enero de 2009

LA INTENSIDAD

Un amigo mío -un abrazo desde aquí, Jorge- dice que conforme nos vamos haciendo mayores sufrimos menos, pero también nos alegramos menos. Es decir, la ilusión que nos puede proporcionar un cumpleaños a los cinco años es infinitamente superior a la de un cumpleaños a los veintisiete, por ejemplo. Y al revés también funciona, la profunda tristeza que podemos sentir cuando alguien nos dice algo que no nos gusta a los cinco es muy superior a la que nos hará más tarde...

Aunque me entristece esta teoría -tiende a una vida plana- no puedo evitar reconocer cierta parte de razón, sólo en el caso que elijamos que nuestra vida se vuelva monótona. Es decir, sólo si nos conformamos con las experiencias que tenemos hoy, y no seguimos buscando nuevos alicientes.

La vida nos va curtiendo, y las cicatrices cerradas o semi-cerradas nos hace relativizar las posibles heridas que vengan después. Sin embargo, tanto las alegrías como las tristezas, sólo pueden provenir de algo que nos sorprenda, de algo nuevo que no hayamos experimentado nunca, de ahí que, como seres humanos necesitemos nuevas vibraciones, nuevos soplos de aire. Y para eso, necesitamos equivocarnos, volver a caer, sufrir, porque la recompensa por apostar fuerte entonces, es algo extraordinario, que nunca hubieras pensado que llegara a ocurrirte y que te hace sentir la ilusión equivalente a tu primer cumpleaños. Creo que es precisamente esto lo que ha hecho que nuestra civilización evolucione: la búsqueda de la Intensidad.

Y así, como estaba, mirando hacia arriba, con la nuca apoyada en la puerta, empezó a llorar. Y no era el famoso llanto de felicidad. Era ese llanto que sobreviene cuando uno se siente opacamente desgraciado. Cuando alguien siente brillantemente desgraciado, entonces sí vale la pena llorar con acompañamiento de temblores, convulsiones, y, sobre todo, con público. Pero cuando, además de desgraciado, uno se siente opaco, cuando no queda sitio para la rebeldía, el sacrificio o la heroicidad; entonces hay que llorar sin ruido, porque nadie puede ayudar y porque uno tiene conciencia de que eso pasa y al final se retoma el equilibrio, la normalidad.


La Tregua. Mario Benedetti

miércoles, 14 de enero de 2009

LA CONFIDENTIAL - LA LECHE





Siempre quise ir a LA,
dejar un día esta ciudad
cruzar el mar en tu compañía...


¿Porqué Loquillo, porqué? Tantas expectativas que nos hemos hecho con esa ciudad y ...¡yo ahora mismo la cuento como una e las ciudades más feas del mundo! Una llega con expectativas de ver todo lo que nos han contado en las pelis: el letrerito de Hollywood, los tíos buenos que pueblan cada centímetro de la calle, las calles llenas de casas bonitas… ¡Mentira, todo mentira! A las pruebas me remito.

Para empezar lo primero que vas a ver es Hollywood, porque en Downtown -así se llaman el centro de las ciudades en este país- no tiene nada excepto autopistas. Así que, cuando vislumbras a lo lejos el cartelito famoso empiezas a palmotear entusiasmada, y te preguntas -¿Pero cuando llegamos y dejamos este barrio chungo?-. Pero cuando te encuentras pisando un cemento lleno de huellas de pies y manos apretujadas en el tamaño de una clase de B.U.P te das cuenta que ya hace rato que estás allí. Te haces la foto de rigor con las pezuñas de tu actor/actriz favorito -algunos acaparando todos los turistas y otros abandonadísimos, se admiten apuestas- y entonces te preguntas -¿Y ahora qué, qué mas hay que ver?-. Pues nada, ya está. Sefiní que diría mi padre... Bueno, me corrijo, siempre tienes la ocasión de coger un coche e irte a ver las casas de los famosos en Beverly Hills -si, si, allí donde Brenda y Brandon hacían su choque 90210- o de hacerte una foto con un sucedáneo de Michael Jackson que deambula por The Walk of Fame o fotografiar las palmeras de las calles... Y ahora si, ya está.

Una ciudad de casi cuatro millones de habitantes en la que obligatoriamente necesitas un coche para moverte y en la que la mayor atracción es tropezarte con un actor cualquiera para que te firme un autógrafo. Indignante. ¿Cuántas películas basadas en Los Angeles –L.A. con esa manía de abreviar todo- nos han vendido desde que tenemos uso de razón?. Hay que decir que hay algo que merece la pena y es recorrer Mulholland Drive de noche... Si además tienes la banda sonora de la película a mano mejor. Todavía me duran los escalofríos.



Afortunadamente, no todas las películas pasan en Los Angeles. San Francisco, ciudad de pique con Los Angeles al más puro estilo rivalidad Madrid-Barcelona, es una delicia. Ya os he contado alguna vez, pero volveré a hacerlo. De momento os recomiendo encarecidamente que vayáis a ver una película -espero que la hayan estrenado haya donde estéis- que acabo de ver ahora mismito, Milk. Es la historia del fundador de la revolución gay y primer alcalde gay de San Francisco, Harvey Milk. Impresionante. Desde el papelazo que hace Sean Penn -adoro a este hombre-, las vistas increíbles de San Francisco, lo bien caracterizados que están los personajes -esperad al final- o la veracidad y dureza de la historia. No faltéis.

Cómo diría Arnold Schawneger, gobernador de California, afincado en una de esas casa de millones de dólares en Los Angeles y que coge cada día su avión privado hasta Sacramento para gobernar: California es asín, una tierra de contrastes.

lunes, 12 de enero de 2009

OBSERVANDO LA MANADA I

Uno de mis consejeros -una persona de ese puñado que cada vez que te da un consejo es muy valioso y lo puedes utilizar en cualquier circunstancia y exportarlo más allá de las fronteras- me dijo hace poco que, me dedicara a observar la manada, es decir, me dedicara a observar las costumbres de estos seres que me rodean, -nuestros guiris de toda la vida-, y después analizara qué es lo que me quiero quedar para mí de sus costumbres y que es lo que puedo valorar más de las mías.

Pues bien, esta semana ha pasada he estado en un hábitat interesantísimo para ello. He esto en el congreso de la Sociedad Americana de Astronomía en Los Angeles -ciudad horrorosa donde las haya, por cierto, ya os contare otro día-. Ya lo he comentado alguna vez, desde que puse el pie en los Estados Unidos la primera vez, siempre me ha sorprendido que siendo los países europeos y los Estados Unidos, pertenecientes al primer mundo, seamos increíblemente diferentes: desde el modo en que se organizan las ciudades, hasta las costumbres más básicas -comer, beber, salir- pasando por el modo de trabajar.

El primer día del congreso había un par de charlas generales de apertura y después el congreso se subdividía en charlas y pósters de sesiones correspondientes según fuera tu tema. Todos los congresos que había atendido hasta la fecha consistían en aprender lo máximo de la charla o póster que asistieras, y si tenias alguna duda o pregunta, simplemente se la comentabas al conferenciante sin más. Aquí, eso era lo de menos, la gente viene aquí a vender y a comprar. De hecho, me preguntaron un par de veces si estoy en el mercado.... –Glups. Miedito.- Por ejemplo, cada persona tiene un solo día del congreso para presentar su póster y se supone que debes quedarte todo el día al lado de éste -con un traje hortera- para darle la mano enérgicamente a cualquiera que se digne a pararse más de dos segundos delante, presentarte y contarle en qué estas trabajando, olvidando a tu abuela, porque tu trabajo es lo mejor que se ha hecho en mucho tiempo. Muchas veces, no te daba tiempo ni a echar un vistazo al titulo del póster, porque ya te estaban explicando la última simulación de materia oscura extremadamente interesante que el sujeto del póster estaba realizando. Me recordaba cuando fuimos de viaje a Egipto y no podías para en un chiringuito porque se te ponían a regatear al instante y tenías que salir corriendo.

Además, es en este congreso donde toda la población de estudiantes de finales cursos de carrera, doctorado o postdoc, vienen a conseguir trabajo. Así, todo el mundo trata de buscar a la persona que quiere conseguir trabajar y le atosiga a base de las virtudes de su trabajo... Es divertido, porque en mi cartelito con mi nombre, ponía mi estatus, es decir postdoc, con lo cual los estudiantes de doctorado me explicaban sus últimos resultados, just in case que yo fuera alguien que les pudiera contratar.

Por otra parte, hay que destacar que una de las cosas que más me ha gustado es la interculturalidad que se respira. En cualquier conversación te encuentras con europeos, indios, chinos, estadounidenses, japoneses... cómo si nada. Y, aunque me da algo de miedo – noto un cierto parecido con un Mundo Feliz- es cierto, que los estudiantes de carrera, ya tienen una seguridad en sí mismos apabullante. Desde luego en esta exploración de la fauna estadounidense me ha quedado claro porque este país llegó a gobernar el mundo, porque, además de formar a los alumnos en una materia se les forma en autoconfianza y saber vender. Más en la próxima entrega.

miércoles, 31 de diciembre de 2008

EL AÑO SE VA...

... ¡Y yo estoy muy triste! Se está acabando uno de los mejores años de mi vida... De hecho, acabo de hacer ahora mismito mi resumen anual -Sí, sí... Yo soy de esas...- Empecé a hacerlo el 2003 -otro año de escándalo- y me encanta releerlos todos cuando acaba un año y darme cuenta de que ¡soy una tipeja con suerte, pero con mucha suerte! De acuerdo, la suerte no sólo es azar y hay que currársela, pero aún así... No puedo dar crédito a la cantidad de amigos, amores, sueños cumplidos, viajes, amantes, alegrías, trabajos y millones de experiencias que pasan por mi vida cada año... Desde aquí, ¡mil gracias a todos los que habéis participado!


túrána hott kurdís by hasta la otra méxico! from Till Credner on Vimeo.

Mis deseos para el 2009... Que sea igual o mejor que el que se va... Ya se... -¡Qué típico!-, ¿y qué? Desde luego es uno de mis tres deseos del genio de la Lámpara -el segundo es infinitos deseos- y el tercero... que nuestro cielo nunca deje de moverse: ¡disfrutad el video!.

domingo, 28 de diciembre de 2008

EL TERRUÑO

¡Pero que preciosa es Aragón, por favor! Otro día ya os explicaré una de mis teorías -absurdas- sobre lo extraordinario de la gente aragonesa. ¡Mañana subo a impregnarme de Pirineo oscense! Un besazo a mi Dubitatus y Pirenaica rumbo a nuestra excursión boltañesa.

Disfrutad con este video del Pabellón de Aragón en la Expo. No se a vosotros, yo cada vez que lo veo, se me saltan las lágrimas... Y con la jota del final... no puedo parar de atiborrarme de orgullo.





El paisaje merece tiempo para descansar y respirar algo de su atmósfera. Es prácticamente imposible explicar a quien no lo conoce cómo es. Las montañas, las laderas, los prados, la luz y las rocas se tejen de tal forma que resulta difícil de describir. Eso si, muy bello.

Huesca.
Chaime Marcuello

martes, 23 de diciembre de 2008

CURRANTES

Aprovechando que tengo un insomnio de caballo... -fuentes extraoficiales afirman que es jet-lag, que siempre llega los martes- y que, ésta, mi cabeza, no se está quieta ni un momento, os voy a contar mis últimas reflexiones de madrugada.

Estaba pensando que me siento muy afortunada de tener un trabajo que me guste en media. Aunque los idealistas que pensábamos que el mundo podía ser perfecto, hace tiempo que pusimos los pies en el suelo en ese sentido -el trabajo ideal no existe, sobre todo cuando pasa a ser una obligación- si que, al menos tenemos alicientes, cosas que de vez en cuando nos dan un subidón, una alegría y nos hacen olvidar las doscientas cosas malas que hubo ayer.

Sin embargo, para mí, existen un montón de trabajos-mierdas, aquellos que, casi con toda seguridad, ningún niño ha deseado convertirse, pero no queda más remedio que alguien se encargue de ellos. Y no hace falta irse a buscar a alguien extremadamente pobre, o inmigrante para verlo. Sin ir más lejos, el viernes cuando esperaba mi segundo avión con retraso en Frankfurt, tuvimos un espectáculo en vivo de los cargadores de maletas. Todos ellos tendrían entorno a 25 años, y su trabajo consistía básicamente, en cargar maletas de un avión a otro así, a pelo. El hecho de que no hubiera nadie mayor que 40 años me hace imaginar su columna vertebral dentro de unos añitos.

Y mi lista particular de trabajos-que-dan-ganas-de-salir-corriendo es más larga: conductor de metro, conero -esa persona que todos los fines de semana de los veranos pone conos en el carril sentido a la playa los sábados y en el carril de vuelta los domingos; existen, yo los he visto-, secretaria en el servicio de reclamaciones de cualquier compañía aérea o butanero. Y la lista es interminable... seguro que os sabéis muchos más. Me parece realmente alucinante que en pleno siglo XXI, en la época en que las nuevas tecnologías avanzan a pasos agigantados, todavía existan este tipos de trabajos. ¡Por favor, que alguien le compre un amplificador al pobre butanero!

Curiosamente, luego hay un tipo de trabajos muy bien catalogados socialmente, pero que, a mi me siguen pareciendo un truño. Por ejemplo, piloto de avión... ¿Cual es la diferencia con un taxista o un autobusero? Azafata/o de vuelo... ¿Una mezcla de camarera, enfermera y chacha? -Muestra sesgada, lo sé-. Al menos, me reconforta pensar que en este mundo hay todo tipo de opiniones y que, seguramente, mi trabajo esté en el top 10 de los peores trabajos de mi vida para más de uno.

jueves, 18 de diciembre de 2008

EUFORIA


¿Nunca te has levantado repleta de energía, con la certeza de que la felicidad es una operación elemental que requiere tan sólo no pensar demasiado? ¿Y no has sabido de inmediato que aquello era un espejismo pero no te ha importado, y te has lanzado a la calle para devorarla con los ojos y llenarte con ella los pulmones, antes de que el espejismo se esfumara?

(Andrés Neumann. La vida en las ventanas)


Pues eso... ¡Que ya estoy oficialmente de vacaciones...! ¡¡¡Mirad cómo salto el charco!!! Ya estoy cantando el Makes me feel all right!! ... Glooooriaaaa

Soy un poco bipolar... Lo sé. No me lo tengáis en cuenta... ¡Nos vemos en breve!

lunes, 15 de diciembre de 2008

INOLVIDABLE

¿Habéis experimentado alguna vez esa sensación, en que una canción se te mete dentro, muy dentro y se niega a salir? La escuchas una y otra y otra y otra vez... Tienes miedo de que llegue al punto en que te sature y no puedas volver a escucharla... Pero en ocasiones, la creación es tan perfecta, la conjunción de las palabras con la armonía es tan acertada que... jamás lo hace.

Y cuando finaliza la tarde y todos tus sentidos se encuentran completamente empapados, te maravillas de que, en ocasiones, el ser humano sea capaz de crear semejante perfección... Magia, la llaman algunos.

viernes, 12 de diciembre de 2008

RESCATE POÉTICO

Os dejo con uno de mis poemas predilectos. Junto con un puñado más, forman parte de mi kit de supervivencia poética particular. Imprescindible llevarlo siempre en la cartera. En cualquier momento, puedes necesitar una curvatura diferente en la sonrisa, aclarar un poco el horizonte o abrigarte en un reconocimiento.

Leedlo despacio, saboreándolo bien. Dentro de un tiempo, retomadlo y volved a paladearlo de nuevo. Veréis como descubrís nuevos detalles que no percibisteis la primera vez. Desde aquí, un petó gegant a Gemmita, por regalarme esta joya invalorable hace ya muchos años...


Claro que no somos una pompa fúnebre,
a pesar de todas las lágrimas tragadas
estamos con la alegría de construir lo nuevo
y gozamos del día, de la noche
y hasta del cansancio
y recogemos risa en el viento alto.

Usamos el derecho a la alegría,
a encontrar el amor
en la tierra lejana
y sentirnos dichosos
por habernos hallado compañero
y compartir el pan, el dolor y la cama.

Aunque nacimos para ser felices
nos vemos rodeados de tristezas y vainas,
de muertes y escondites forzados.
Huyendo como prófugos
vemos como nos nacen arrugas en la frente
y nos volvemos serios,
pero siempre por siempre
nos persigue la risa
amarrada también a los talones
y sabemos tirarnos una buena carcajada
y ser felices en la noche más honda y más cerrada,
porque estamos construidos de una gran esperanza,
de un gran optimismo que nos lleva alcanzados
y andamos la victoria colgándonos del cuello,
sonando su cencerro cada vez más sonoro
y sabemos que nada puede pasar que nos detenga
porque somos semilla y habitación de una sonrisa
íntima
que explotará
ya pronto
en las caras
de todos.

Gioconda Belli

miércoles, 10 de diciembre de 2008

MATAR EL TIEMPO

Seguro que os ha pasado alguna vez. Un día que empieza bastante mal, con un despertar repentino, que hace que todo se apresure. Conforme pasan las horas, el día va empeorando más y más y más y más y más... 

A media tarde, te rindes ante lo evidente: ese día no es recomendable hacer nada extremadamente importante… Así que te preocupas por usar los minutos en cosas triviales que no tengan un resultado... Y aún así siguen saliendo mal. 

Te refugias en tu soledad de cuatro paredes, y te quedas inmóvil en un rincón, con miedo de que si respiras, se desencadene otra retahíla de sucesos… desafortunados. En ese momento, te preguntas cómo puede ser posible que el tiempo haya volado tantas veces. Si ahora mismo, está allí, paralizado, mirándote, sonriente y siniestro, a la caza de tu próximo desliz.

lunes, 8 de diciembre de 2008

RAYOS Y CENTELLAS

Cojo aire, e intento bucear en el ritmo vertiginoso que me lleva de la mano. La vida está hecha para trapecistas, para aquellos que dando un salto mortal, pueden esquivar cualquier riesgo.

A veces, tengo la falsa ilusión de que todo está en calma, de que todo es nítido, de que la vida es una operación fácil. Nada más cierto de la realidad, es entonces cuando se están cocinando los nuevos vuelcos, las nuevas empentas. El ojo del huracán.

Hubo un tiempo en que -inocencia o ignorancia- confiaba plenamente en esas calmas aguadas. Ahora, las temo y las espero, se crea esa envoltura expectante a mi alrededor que acaba siendo el motor de mi vida. Y todavía, apunto de zambullirme en la tempestad, no dejo de preguntarme si me salté la salida fácil.

No habrá nunca una puerta. Estás adentro
y el alcázar abarca el universo
y no tiene ni anverso ni reverso
ni externo muro ni secreto centro.
No esperes que el rigor de tu camino,
que tercamente se bifurca en otro,
tendrá fin. Es de hierro tu destino
como tu juez. No aguardes la embestida
del toro que es un hombre y cuya extraña
forma plural da horror a la maraña
de interminable piedra entretejida.
No existe. Nada esperes. Ni siquiera
en el negro crepúsculo de la fiera.


Labertinto. Jorge Luis Borges.

jueves, 4 de diciembre de 2008

LA SOLE

Hay soledades que se presentan de improviso, como un golpe en la nuca. Piensas: estoy sólo. No ahora; siempre. Sólo. Esa palabra afónica, redonda.

Hay también la soledad lenta, la que se acepta con el tiempo. Hay otras que ya estaban allí, que son las soledades de las que estamos hechos. Esas duelen distinto. Algunas veces permanecen ocultas, larvadas debajo de un nombre o de una memoria difícil. Otras veces vuelven en sí, se enderezan y te hablan al oído. Es entonces cuando se escuchan las verdades más exactas acerca de uno mismo.

También existes ¿sabes? La soledad que uno, de tanto conocerla, de tratarla a todas horas, acaba necesitando como a una compañía leal y discreta. Una soledad casi querida que, al marcharse, nos deja de verdad a solas.

La vida en las ventanas. Andrés Neumann

martes, 2 de diciembre de 2008

CALIDAD AL MEJOR PRECIO, OIGA

Esta tarde he ido al supermercado a comprar unas cosillas, y es que, no dejo de sorprenderme cada vez que voy a uno aquí en los Estates. En general, la gente aquí es un factor tres más amable que en España, pero ir al supermercado ya, se parece a… qué se yo, ir a una agencia de viajes, o a que te den un masaje o al banco a ingresar mucho dinero… Da la impresión que te están mimando para que compres ese chorizo de tres dólares… Hoy, sin ir más lejos, he puesto un par de pepinos en la cesta, y mientras paseaba por un pasillo, un señor encantador me ha parado para recomendarme una nueva línea de productos muy frescos donde el compra sus pepinos favoritos… Me he acordado de aquella vez que en Granada, la cajera del Mercadona me dijo: Niña, ¡no querrás una torta por un euro, que estamos que lo tiramos!.

Por supuesto en cada sección, tienes a un amabilísimo personaje que te sonríe de un modo que, empiezas a buscar a tu alrededor una vitrina en que reflejarte para ver si llevas algo raro en la cara. Por ejemplo, en la sección de los quesos, el personaje viene a ti, y te hace sugerencias, o te anima, como si fuera una decisión esencial y crítica para tu vida: -Excellent choice!-. Pero donde mejor me lo paso es en la sección de los vinos. Me encanta estarme un buen rato eligiendo un buen vino. Es cómo ir a una librería. Entonces, cuando estás absorta en tu decisión, aparece el enteradillo de los vinos y te pregunta, con preocupación: Are you finding everything all right?

Lo más impactante, de todas formas, es en la caja, a la hora de pagar… Nada más llegar, un cajero supersonriente, te coge la cesta a volandas mientras esperas que el cliente de delante acabe. Mientras tanto, ya puedes ir contestando las típicas preguntas de rigor: How are you tonight? Great and you?… not too bad… - Un día voy a probar a decir very bad, a ver qué pasa.- Cuando te toca el turno, otro cajero te va pasando las cosas por el scanner, mientras el cajero sonriente –con sonrisa exhausta- de antes, te las va metiendo en bolsas de plástico o cartón –según tu elijas- ordenadas de manera óptima, por ejemplo, las cosas frías o los líquidos juntos. No te dejan que tú hagas nada. De hecho hace unos días, el segundo de a bordo, debía haber ido al baño, así que empecé a meter las cosas en la bolsa, y en seguida llegó todo sofocado, pidiéndome perdón… Para finalizar, una vez ya has pagado y te vas con tus bolsas, te preguntan: Can I help you with this tonight? A lo que contestas un No, thank you y piensas lo bien que te vendría que viniera a casa y te hiciera la cena.

No se si habéis visto aquel capitulo de los Simpson en que los cajeros del supermercado se revelan contra los clientes porque Homer les hace ordenar las cosas por colores, y por precios, y por el orden que se los va a comer… Real como la vida misma. No os lo vais a creer, pero echo un poquito de menos la mala follá granadina, o una vuelta absorta por la Boquería…