domingo, 1 de mayo de 2016

SIMPLEMENTE



Yo lo que creo es que debía mirarme un poquito y no pensar tanto. Me gusta mucho que me mires. Lo hice, y la presión de sus dedos se intensificó. Gracias -dijo-. ¿Probamos a aguantar un rato sin decir nada, a ver qué pasa? Y de pronto, la vida se había remansado en el trecho que mediaba entre sus ojos y los míos, había empezado a fluir transparente y mansa, como las aguas de un río al que te puedes abandonar sin miedo.

Nubosidad Variable. Carmen Martín Gaite.

sábado, 9 de abril de 2016

IMAGEN O SEMEJANZAS



Resulta que, al igual que somos incapaces de contemplar nuestra galaxia precisamente porque vivimos en ella, somos incapaces de observarnos a nosotros mismos físicamente. Para ello, usamos aproximaciones como espejos, fotos y comentarios sesgados para hacernos una idea. Pensamos, a priori que se trata de una metodología bastante robusta, pero se nos olvida tener en cuneta que los que interpretamos los datos no podemos ser nosotros, porque entonces somos todo menos objetivos.

Sin embargo, existen momentos cualquiera, de esos que te pillan desprevenida o llena de lúcida –vete a saber- y descubres que existen otras interpretaciones muy distintas a aquellas que nuestra mente se ha empeñado a escoger. Y justo, en ese momento, decides que no volverás a malinterpretar los datos erróneamente y contemplarás todas las opciones que pueden apuntar los datos.

En otras palabras, que somos mucho más bellos de lo que pensamos, como ya apuntamos en su día.

lunes, 28 de marzo de 2016

AÑOS DE ALEGRÍA



Hoy, día en que celebro una vez más una vuelta completa al Sol, y este año en España, en compañía de mi familia y amigos de toda una vida; me siento más que nunca emocionada y agradecida de todo lo que tengo: salud, amor, amistad, familia, trabajo y alegría. De saber que, aunque haya de vez en cuando alguna pequeña nubecilla en el cielo azul, no es más que eso, algo pasajero y nimio que pasará y nos hará disfrutar todavía más del Sol.

Desde aquí, un abrazo a todos y cada uno de aquellos que me contribuir con luz, calor y alegría a esta felicidad.

Claro que no somos una pompa fúnebre, 
a pesar de todas las lágrimas tragadas 
estamos con la alegría de construir lo nuevo 
y gozamos del día, de la noche 
y hasta del cansancio 
y recogemos risa en el viento alto.

Usamos el derecho a la alegría, 
a encontrar el amor 
en la tierra lejana 
y sentirnos dichosos 
por haber hallado compañero 
y compartir el pan, el dolor y la cama. 

Aunque nacimos para ser felices 
nos vemos rodeado de tristeza y vainas, 
de muertes y escondites forzados. 

Huyendo como prófugos 
vemos como nos nacen arrugas en la frente 
y nos volvemos serios, 
pero siempre por siempre 
nos persigue la risa 
amarrada también a los talones 
y sabemos tirarnos una buena carcajada 
y ser felices en la noche más honda y más cerrada 

porque estamos construidos de una gran esperanza, 
de un gran optimismo que nos lleva alcanzados 
y andamos la victoria colgándonos del cuello, 
sonando su cencerro cada vez más sonoro 
y sabemos que nada puede pasar que nos detenga 
porque somos semillas 
 y habitación de una sonrisa íntima 
que explotará 
ya pronto 
en las caras 
de todos.

Claro que no somos una pompa fúnebre, Gioconda Belli

jueves, 24 de marzo de 2016

SIMETRÍAS CENTRÍFUGAS

Un ejemplo de cómo la meticulosidad, la autenticidad y el buen hacer siempre es garantía de éxito. Un "me quito el sombrero" para Wes Anderson.

sábado, 19 de marzo de 2016

LETRA E



Hace unas semanas he empezado a hacer un curso de francés "a la carta” con profesora particular- toda-para-mí, en el que yo le pido que hagamos lo que no domino bien o no entiendo. Muchísimo más eficiente que un curso convencional. El objetivo es perfeccionar y pulir lo que para mí es el aspecto más complicado del francés: la fonética.

El otro día, sin ir más lejos, estuvimos repasando sobre la letra “e” –que no la letra A- y lo cierto es, que esta letra se las trae, al menos en las otras tres lenguas que hablo –desafortunadamente, la gran mayoría de los mortales tenemos que conformarnos con un número limitado de lenguas que dominar-.

Por ejemplo, en francés, ¿porqué la letra "e” si se escribe “e” se pronuncia más bien cómo una “/o/” y su símbolo fonético es una “[ə]”? *  Lo curioso del caso es que, además, casi siempre que veamos una “e” en una palabra, tenderemos a pronunciarlo de esta manera. Sin embargo, en francés, podemos pronunciar el sonido “/e/” a la española, con grafía fonética [e], pero sólo se refiere a unos pocos sonidos (la e cerrada). Y si, si, señores, porque luego existe la “e abierta” ([ɛ] en fonética), que se pronuncia un poco como si un granaíno dijera "/los limoneeee/" (un abrazo desde aquí a mi amigo Javi, que siempre imitaba a los granadinos con esta palabra). Vamos, un lío. Y nótese que no me estoy metiendo con la ortografía, que ahí entraríamos en otra discusión –aunque es cierto que sabiendo diferenciar el sonido, es mucho más fácil escribir bien-.

Y diréis, si… es que el francés, se las trae. Ya, ya… Pero bueno, los catalanes también tienen sus “e” sonoras y sus es sordas –no sorprendente, ya que tiene mucha similitud con el francés-. Pero, si nos vamos a un idioma sajón, el inglés… ¿A qué llamar a la letra “e”, /i/?, Amos venga.

De todas formas, puede parecer ésta una publicación quejumbrosa, pero no lo es. En realidad, me está gustando esto de la fonética. Algo tan simple como aprender un alfabeto y utilizarlo, parece una pérdida de tiempo, pero resulta que luego vamos a poder aplicarlo allá donde vayamos, y eso, es una inversión de futuro. Entrenar tu lengua, tus dientes y tus labios a que pronuncien sonidos jamás pronunciados es, cuanto menos, un reto. Y mi reto –y mi plan secreto, y uno de mis sueños- es, que un día los franceses no sean capaces de diferenciarme de otro de sus compatriotas –al menos, desde el punto de vista lingüístico-.


* El sonido del alfabeto fonético se representa entre corchetes y la pronunciación entre barras

miércoles, 9 de marzo de 2016

MECANISMOS ACUOSOS


Me distraje contando las lágrimas, pensando en cuán curioso es el mecanismo humano de llorar, de que el dolor y la pena nos salga por los ojos. 

El pergamino de la seducción. Gioconda Belli

sábado, 5 de marzo de 2016

CLÁSICOS


Ayer mientras abría mi paraguas plegable al caer unas gotas, empecé a pensar en lo curioso de la naturaleza de los paraguas.

El paraguas es ese objeto que tiene unas propiedades bien definidas y demostrables. En primer lugar, están los paraguas plegables, aparentes ganadores de una posible ley de selección natural paraguística. Todos y cada uno de nosotros, hemos tenido una buena retahíla de paraguas plegables que se han roto después de unos cuantos usos o se han perdido en bares, clases, casas, etc. En mi caso, ése número oscila entre los 30 y 40. Por eso, ya hace algunos años decidí que ya era suficiente y que iba a cambiarme al otro, al paraguas grande, al que te cobija y realiza su función de parar-el-agua.

Los paraguas grandes, en efecto, son bastante aparatosos y si no llueve, parece que vayas a hacer una excursión a la montaña, pero… ¿y si llueve? ¿Lo protegida que te encuentras en esa pequeña cueva que se abre y que soporta todo tipo de ráfagas de viento? Si bien eso es cierto, eso no evita a que continuemos olvidándolos de nuevos en sitios variopintos y su ausencia sea notada al día siguiente.

Por otro lado, un paraguas es algo que viene de otro siglo -o siglos- atrás y tiene un carácter marcadamente romántico. ¿Cuantas fotos habremos visto de una pareja besándose debajo de un paraguas; un paraguas abandonado en una estación de tren o Mari Poppins surcando los cielos, por ejemplo?. Eso sí, aquí si que resulta estrictamente necesario que sea un paraguas grande, el que crea la cueva y protege a dos personas, por lo menos. Un paraguas colgado al brazo da un aire de jugador de esgrima, elegante, serio, inteligente. Casi casi, me atrevería a decir que es un objeto estético, como lo pueden ser ahora las gafas de pasta –cosa que nunca entenderé, desde el punto de vista de una ex-miope o miope-operada-.

En cualquier caso, a pesar del marcado carácter estético de un paraguas, tengo la sensación que aunque sea un modo rudimentario de guarecernos de la lluvia, creo que todavía no se ha inventado la tecnología que nos proteja del mismo modo que lo hace un paraguas. Si, ha habido intentos -veánse los chubasqueros y los goretex-, pero allí no se crea un ambiente de protección, de hogar pasajero; sino que evitas que la lluvia moje tus ropajes, que es algo bastante diferente. Y no me meto en este tema, pero lo mismo podría decir de su primo-hermano, la sombrilla o parasol.

En mi caso, en este momento, poseo dos paraguas. El primero, plegable con dibujos de alces, lo compré en una tienda des recuerdos de Estocolmo el otoño pasado y creo que le quedan tres o cuatro usos. El pobre no soportó la primera racha de viento que le dio de pleno y tiene al menos dos varillas rotas. Sin embargo, si la lluvia no es muy fuerte, guarece y protege. Así que lo llevo conmigo en el bolso por si cae chiribiri. El segundo, es un maravilloso paraguas XXXL de colorines varios que mi amiga MCarmen –un beso desde aquí- me regaló traído directamente de los Países Bajos –donde llueve, llueve y llueve-. Ese paraguas suele dormir en mi despacho por si un día me pilla desprevenida la lluvia y he olvidado de coger el otro, el plegable.

Por el momento, no me suelo mojar demasiado. Eso sí, los días de sol, los paraguas y yo, respiramos con alivio.

sábado, 27 de febrero de 2016

ANTICIPO DE LUZ Y CALOR



Una de las ventajas de vivir en una ciudad no tan soleadas como otras –ésta es la crítica principal a Paris del 95% de los españoles e italianos residentes en París- es que, hay días-sorpresa en las que el Sol aparta de un manotazo las nubes y elige iluminar cada resquicio de los balcones, de las piedras, de los jardines y de los rostros de sus habitantes.

Estos días son mágicos. Es como si, de golpe y plumazo, nos hubiéramos plantado en una primavera prematura y el aire, el fresco y ese calorcito que dora tímidamente la piel no deje lugar a otra opción más que la de echarse a la calle para tomarse un café y un croasán en una terraza junto a otros lugareños vecinos; y luego, nos paseemos por parques, ríos, mercados, jardines o simplemente las calles, despacito, sin prisas, sólo saboreando la fortuna de estar vivos, de tener techo, comida, salud, amor, amistad, alegría y, vivir semejante regalo.

Es uno de esos días en que las cosas simples toman su dimensión correcta –que no desproporcionada- y somos más conscientes que nunca que ésta, la única vida que todos y cada uno de nosotros tenemos a nuestra disposición, se acerca mucho al sueño de vida anhelada que diseñamos hace tiempo a base de blandir empeño y alegría a partes iguales –cosa que, dicho sea de paso, sólo importa a nivel individual-.

Me preguntabas de donde sale la belleza. Después de pensarlo un buen rato, yo diría que sale de la fugacidad y la alegría. Estoy casi seguro. O quizá sirva una imagen: la belleza sale del temblor del puente que comunica las cosquillas con la verdad. Cuando tiembla este puente, es señal que algo importante está cruzándolo. 

El viajero del siglo. Andrés Neumann

domingo, 21 de febrero de 2016

EL SUPERPODER DE LA PLANIFICACIÓN


En ciertas ocasiones, planificar las cosas no suele estar muy bien visto. Se suele tachar de pérdida de fluidez, de rigidez en las decisiones y argumentos de este estilo.

Por el contrario, yo me declaro una empedernida del trazado de planes. A pequeña y gran escala. A escala de horas y escala de meses. Y es que me gusta saber a donde me dirijo. Saber como puedo encauzar mi vida hacia aquello que yo –y nadie más que yo- quiero. Adoro la satisfacción inigualable de, una vez alcanzado tu objetivo, poder echar la vista atrás y visualizar cómo hemos encaminado los pasos hacia una meta y cómo nos hemos acercado a ella, aunque quizá no haya sido por el camino más corto.

Y creo que ésa es la clave para reconciliar mi afán de planificación con sus detractores. El hecho de trazar un plan, no implica que se haya de llegar por el camino más corto, sino el que nos reporte más beneficios por el camino -cosa imposible de saber a priori-. Es algo similar a jugar al Risk o a Ticket to Ride -desde aquí os los recomiendo vivamente-.

Así, trazar un plan implica impulso y dirección. Implica reflexión prematura para escoger, consciente y serenamente cual es el objetivo que te interesa. Implica definir un plan inicial –acompañado de segundos planes, en caso de cambios inesperados o tempestades en el camino- de alcance del objetivo deseado. Y finalmente, implica que vas a comenzar a andar por ese camino pero que la vida quizá te hará hacer rodeos, modificará tus expectativas y en muy escasas ocasiones eliminará tu objetivo -pero quizá entonces ya hayas encontrado un objetivo más interesante-.

En otras palabras, planificar no tiene nada que ver con rigidez. Es simplemente saber qué queremos a cada momento –grandes y pequeños objetivos-; tomar conciencia de a donde vamos, escogiéndolo libremente y, finalmente llenarlos los bolsillos de pequeños útiles que usaremos en un -más o menos- ambicioso camino.

jueves, 11 de febrero de 2016

DE INFLEXIONES Y RITMOS



Demasiadas cosas pasando a la vez en los últimos tiempos. Que si reuniones, que si seminarios, que si plazas, que si viajes, que si ondas gravitacionales, que si burocracias, que si cursos de francés, que si citas pendientes, que si convivencias... y si, en efecto, como consecuencia, me está costando encontrar un rato de lucidez para dedicar unas palabras por aquí, aunque éstas produzcan eco o caigan en saco roto.

Quizá éste sea el principio del fin de este blog, no lo se todavía. Lo que si que parece bastante realista es que en esta nueva etapa de mi vida, va a ser bastante complicado que los motores de este barco mantengan su ritmo. No me gustaría dejarlo totalmente a la deriva, estos lares me han dado (y me dan) mucha alegría, sorpresas, paz y tranquilidad. Además, han creado una rigurosidad de pensamiento, un baúl de recuerdos, un enfoque de vida, un cúmulo de hallazgos, un cristal diferente con el que mirar la realidad y, aunque no tengo muy claro, para qué ha servido todo esto, he disfrutado mucho por el camino.

Con esto sólo anuncio pues, una ralentización en los timones, acordes con los ritmos vitales de su timonera. Sólo el destino, vosotros o la vida, decidirá cómo evoluciona el rumbo de este blog en este nuevo océano que atravesamos.

miércoles, 27 de enero de 2016

VIVOS



Que viva la gente que no se toma la vida demasiado en serio, 
que vivan aquellos que hacen locuras,
que vivan los que nunca les podrán quitar lo bailado,
que vivan las risas que provocan dolor de estómago,
que vivan los caprichos, las niñerías y las corazonadas.

Que viva el amor, el humor y la simplicidad de mente,
que viva el tiempo perdido en una buena conversación o un paseo memorable,
que viva el Sol, la luz y la alegría,
que viva la salud y la sonrisa,
que viva la poesía, el arte y lo auténtico,
que viva la música.

Que vivan las ganas de hacer de todo,
que vivan los grandes amigos, las cartas y los reencuentros,
que vivan los padres, los amantes y los pequeñuelos,
que viva la incertidumbre y la posibilidad de echar la vista atrás
que vivan las vidas que dan grandes rodeos,
que vivan los caminos entrecruzados y las ostias-aprendizaje
que vivan las cicatrices, las arrugas y los nervios primerizos.

Que viva la esperanza, esa copa y esos kilos de más,
que viva el orgullo de sabernos vivos,
que vivan la enorme cantidad de elementos que nos hacen estar vivos.

Que vivan.

jueves, 21 de enero de 2016

BAILANDO CON LENGUAS

Ingredientes: 
superpoder del baile ejecutado con labios, lengua y mucho amor 
y París, la siempre llena de vida, París. 



El simbolismo y el significado son dos cosas distintas. Es posible que ella lograra encontrar las palabras precisas sin usar procedimientos redundantes como el significado y la lógica. Debió de capturar las palabras de los sueños, como si agarrara suavemente por las alas una mariposa que volara por el espacio. Los artistas son capaces de evitar la redundancia. 

Kafka en la Orilla. Haruki Murakami

domingo, 17 de enero de 2016

DIALECTOS CULTURALES


(Un abrazo desde aquí a Manu por el descubrimiento de este vídeo)

En estos días en que no hace mucho venimos de atiborrarnos de comilonas, pasteles, turrones y demás cosas deliciosas –a la vez que saturantes-; una llega a Francia con la idea de ingerir alimentos de color verde y no ver azúcares durante una temporada y, ¿qué se encuentras?. Si, en efecto, el típico Roscón de Reyes (la Galette de Rois) que nosotros comemos el día 6 y punto, y en Francia es la estrella indiscutible en todos los reencuentros míticos con los amigos, los del grupo de trabajo, los de la institución, etc. Y la Galette sólo desaparece de nuestra vista el 31 de Enero. Esto sí que es extender unas navidades y lo demás tonterías.

En relación con el aspecto nutricional y comensal, un elemento de observación curioso y que adoro de los franceses es el tiempo invertido en diseñar las comidas –no necesariamente en fiestas navideñas-. Cuando una prepara una comida para franceses, hay que pensar en qué hacer como aperitivo –algo que vaya con el plato principal- y acompañarlo de un vino acorde –también puede ser champagne-; después se piensa el plato principal con otro vino adecuado y finalmente, el postre viene acompañado de otro vino diferente –éste puede ser preferiblemente dulce o champagne- y variedad de cafés. Al final toda la comida viene a ser una típica comida española de tres platos y postre, pero el hecho de que tengan unas reglas marcadas para cada parte y consideren un preámbulo y una conclusión, me parece muy elocuente; casi, como interpretar una obra de teatro.

Otra extensión temporal algo exagerada que tienen los franceses es que, oficialmente – y no me lo invento- tienen tiempo para desear año nuevo –lo que viene a ser enviar les Voeux de nouveau année- hasta el 31 de Enero también. Esta idea es muy práctica y divertida –aunque algo desconcertante-, y permite felicitar sin prisa, con calma pensar bien cuales son los deseos que quieres para la otra persona. Sin embargo, lo que más me fascina de esta felicitación es la formalidad y la extremada educación –al menos a un nivel más profesional-. El otro día, haciendo los papeleos de mi nuevo trabajo, estuve con secretarios varios que se llamaban entre ellos para pedirse información. Lo que más me sorprendió es que cada vez que se llamaban escuchaba aquello de “Buenos días, para comenzar, déjeme presentarle mis mejores deseos para este año nuevo, que sea un año lleno de éxito y logros profesionales”, a lo que la otra persona respondía una retahíla del mismo estilo y ya después, empezaba el papeleo. ¿Bonito ritual, no?

En fin, que adoro ver como funciona el mundo en otra parte diferente al que conocemos para adoptar luego las costumbres que nos gustan a nuestro mundo particular. Si en E.E.U.U. la diferencias eran realmente abismales; en Francia son mucho más sutiles, son más bien variaciones o dialectos de las nuestras. Todos nos podemos reconocer en muchas de sus consignas y por tanto, reconocernos un país que está muy cerca de nosotros –no sólo geográficamente-.

jueves, 14 de enero de 2016

LA MECHA INTERIOR



Así se inician los hombres de vuelo superior, que no son los que siempre vencen, sino los que saben levantarse; aquellos que tienen capacidad de reacción, que saben aprender, anotar, fijarse bien en los hechos y distinguir lo que es importante de lo que es accesorio. La vida enseña más que muchos libros. Abrir bien los ojos y tener una cierta capacidad de síntesis es fundamental. Un hombre así está siempre ardiendo. Es muy difícil poder con Él; incluso en los peores momentos cuenta con un rescoldo latente debajo de las cenizas que le empuja a guerrear, a seguir en la brega, a volver a empezar. Si el sufrimiento es la forma suprema de aprendizaje, la voluntad es la llave que hace que nuestros sueños se conviertan en realidad.

La ilusión de vivir. Enrique Rojas

domingo, 10 de enero de 2016

LA FICHA CLAVE DEL PUZZLE

Como ya os anuncié hace poco, hace unos pocos días me fui a descubrir un país todavía desconocido para mí, allá en las Escandinavias muy cerquita de la Suecia que descubrí el pasado septiembre.

Este país, Dinamarca, aparentemente un penacho de tierra pequeñita al norte Alemania y a la puerta de los países escandinavos, tiene una personalidad propia bastante apabullante. Por ejemplo, en Copenhagen he descubierto que la ciudad es pequeña, andable, bonita y muy coqueta, que en los últimos días del año puede llegar a hacer un frío potente con sus rachas de viento cuando en el resto de Europa parece verano, que los niños daneses van con mono de esquiar como si fuera su segunda piel, que la tienda Illum –una tienda preciosa de cosas para la casa- está por todos lados como si fuera el Desigual nuestro, que esas latas de metal con galletas de mantequilla que todos hemos comprado alguna vez, son, efectivamente galletas danesas, que aunque Dinamarca parece pequeña, resulta que Groenlandia y las Islas Faroe también pertenecen a ella, lo que aumenta su extensión considerablemente, que los fines de semanas ordas de suecos invaden Dinamarca con sólo cruzar un puente.

Que el icono representativo de Dinamarca es, cómo no, la Sirenita de Copenhague. Que sin embargo ésta, siempre rodeada de turistas se encuentra en una roca al borde del Mar Báltico con un telón de fondo lleno de naves industriales y no mide más que una persona, que las casas danesas carecen de ascensores casi en su totalidad, que los daneses tienen por costumbre esperar a sus familiares en el aeropuerto con banderitas de su país, que absolutamente todos los habitantes de este país –desde los ancianos a los niños- hablan un ingles de lo más correcto, que las bicis abundan por doquier –cosa no sorprendente en los nortes de Europa-, que hay tantas, que hasta a veces ni se molestan en candarlas. 

Que los daneses comienzan el año dando un saltito a las 12 –imaginad combinar esto con 12 uvas-, que a eso de las 6pm el día 31, la reina hace un discurso con notas que va pasando –y a veces traspapela-, que los programas de nochevieja distan mucho del ballet de televisión española nuestro, ahí hay niños angelicales cantando en coros, que quizá sea por eso que todo el mundo se echa a la calle a lanzar todo tipo de petardos y fuegos artificiales de manera kamikaze como si no hubiera un mañana, que la cifra de heridos por fuegos artificiales es parte de la temática de año nuevo –este año fue bastante positivo, sólo 74-, que hacer una cena de nochevieja con daneses, japoneses, alemanes, rusos, húngaros, franceses y españoles es análogo a un concursos de tapas internacionales de nivel guía Michelin, que sin embargo los niños multiculturales pueden sufir de un ataque de bananen de nivel máximo.

Que el museo más conocido de Dinamarca, se llama Louisiana y se encuentra al borde del mar y con vistas a Suecia, que en su interior suceden exposiciones donde todo se llena de bolos y colores, que cuenta la leyenda que un pingüino regordete llamado Louise hallado en mi mochila misteriosamente viene de allí, que las máquinas de cafés de varios tipos abundan en las casas danesas, que las panaderías deberían ser nombradas patrimonio de la Humanidad porque allí se encuentran los panes más alucinantes y más apetitosos que una pueda probar, que eso sí, todo –desde los panes hasta la pasta de dientes- es carísimo.

Que explorar –aunque sean pocos días- un país desconocido en plenas celebraciones anuales es toda una experiencia. Un abrazo desde aquí a Jonas, Hiroko y Rodolphe por compartir esta experiencia conmigo.