lunes, 21 de octubre de 2013

EL COLOR ESPECIAL

Pedazo fin de semana bonito he disfrutado en Sevilla –un besazo desde aquí, Núria-. Dos días geniales rodeada de gente superinteresante, con la que charlar de arte, de proyectos, de música, de literatura...



Deslizándonos despacito desde el mercado para armarnos de los ingredientes para fabricar un sushi casero de lo más pintoresco, hasta las butacas de un concierto con sabor norteño. Desde la saciedad después de emborracharnos de lectura, hasta la libreta llena de recomendaciones que dibujan ese paraíso al que todavía no llegan los bancos. Desde un mundo donde lo importante son las ideas, la autenticidad y las mentes, hasta una amistad antigua y elegida, donde nos entendemos en todos nuestros logros y nuestras carencias.

En definitiva, una cuna de orígenes reencontrados al lado de casa, donde recuperar nuestra esencia.

miércoles, 16 de octubre de 2013

TESTIGOS

Ayer, acabé mi libro de poesía completa de Alejandra Pizarnik que me regalé hace cinco años –y este blog es testigo- y que me ha acompañado a través de una larga travesía de mudanzas, aromas y sonidos varios. Si, se que cinco años para un libro es una barbaridad, pero es que a mí la poesía me gusta paladearla… Tomar una cada día, como si fuera un pastilla de chocolate… Racionarla, saborearla. Así, ayer cuando concluí con todas esas páginas, me sentí un poco huérfana: uno de esos testigos de mis alegrías y mis tristezas en unos años fundamentales, llegaba a su fin. La hora de la despedida, la hora de guardarlo en –esta vez, si- una caja que no abriré hasta dentro de mucho tiempo. Alejandra no viene a París –a pesar de tener un mapa con un poema suyo escrito por sus calles-. Otros lo harán.

El caso es que hoy pensaba en aquellos objetos -para nada inertes-, que han sido testigos mudos de tantos instantes de mi vida y que me han acompañado en muchas de mis aventuras. Aquellos que, si la vida se pudiera grabar en un video y comprimirlas en un habitación, al rebobinar permanecerían, inalterables, en la estantería del fondo.

Por ejemplo, guardo con increíble cariño, una trilogía de cuadritos inspirados en rincones de Granada que me pintó Silbia hace ya más de siete u ocho años, una camiseta que tengo desde los siete años –hay documentos gráficos que lo atestiguan- que todavía me pongo de vez en cuando, un libro que me regaló mi madre sobre los 18 años y fue un impulso definitivo para ser quien soy, además de haber pasado por las manos de muchísimas personas queridas, una foto en blanco y negro de unos carnavales en la Universidad, en Barcelona, que me regaló mi amigo Ferran y hoy está arrugadísima pero todavía tiene la virtud de sacarme una sonrisa cada vez que la miro, un montón de libretas polvorientas donde he ido anotando enseñanzas y reflexiones, un puñado de poemitas-regalos de amigos varios que siempre llevo en la cartera, una camiseta de rayas rojas y naranjas que me ha acompañado a casi todos los conciertos de mi vida, un herbario clavelino lleno de luz, un CD sorpresa obra de Gemmita con millones de recuerdos en él, mi querida querida viola, el primer planisferio con el que intenté escudriñar el cielo por primera vez…

En fin, lo cierto es que, hay objetos que, por muy materiales que sean, puedes llegar a considerarlos parte de tu familia, amigos inolvidables que te acompañarán toda la vida. Desde aquí, un abrazo a todos y cada uno de vosotros, gracias por este trocito vuestro.

domingo, 13 de octubre de 2013

INSTANTES FELICIANOS

Ah, qué buenos estos días escasos otoñales –algo melancólicos a la vez que delicados- donde los rayos de sol ya debilitados nos acarician como a modo de despedida del verano agotado… Qué sensación de tranquilidad absoluta la de apoderarse de un par de libros y escurrirse por sus páginas, una, tras otra, tras otra mientras nos nutrimos de un auténtico desayuno granadino mañanero… Qué delicia el compartir una comida campestre con amigos y sazonarla con un paseo entre esos árboles teñidos ya de rojo, verde y amarillo que adornan esos pueblos blancos impolutos alpujarreños.



Sería maravilloso el poder hacer una fotografía a un día así en las n-dimensiones que tiene: la de los instantes más simples de la felicidad. Aquellos días en los que todo es suave y no querrías estar en ningún otro sitio más que disfrutando con los tropecientos sentidos de una mecedora que es un día primerizo de otoño.

Descartes escribió que la felicidad es un asunto de los sentidos. Ver, oír, tocar, oler, saber con la lengua: ésa es la felicidad. Después, Descartes escribió muchas otras hojas llenas de palabras, lo que es una lástima porque ya había llegado a la verdad en la página 25. Sí, la felicidad más sencilla, y más feliz, es sentir con los sentidos. Pensar con los ojos y la piel y la lengua y las narices y el oído. 

La mujer que buceó dentro del corazón del mundo. Sabina Berman.

jueves, 10 de octubre de 2013

LA NO-LINEARIDAD


Al amanecer, mientras contemplaba absorto la Luna, me pregunté hasta cuándo seguiría así. Dentro de poco me encontraré en alguna parte con otra mujer, me dije. Nos atraeremos de forma natural, como dos astros errantes. Entonces volveremos a esperar en balde un milagro, perderemos el tiempo, desgastaremos nuestros corazones y nos despediremos. ¿Hasta cuándo iba a seguir así?

Baila, baila, baila. Haruki Murakami.

domingo, 6 de octubre de 2013

AMOR EN PERSONA

Hace muy poco oí hablar por primera vez del arte de Marina Abramovic, una artista serbia que es una de las pioneras en explorar el arte y su relación con el publico, con el cuerpo y con la mente.

Si bien este tipo de arte me resulta difícil de entender en su totalidad, admiro a aquellos que orientan su vida a acercarnos a una imagen poética, a una idea, a un abrazo final. Por ejemplo, quizá una de sus obras más conocidas, en colaboración con alguien que fue su pareja, compañero de trabajo durante años y amor de su vida, Ulay, fue el comenzar la travesía de la Gran Muralla China por los extremos opuestos para encontrarse en el camino, darse el último abrazo y disolver la relación.

Hace un par de días supe de la existencia de un nuevo trabajo titulado El artista está presente –un besote desde aquí, Lorena-. En esta obra, Marina miraba fijamente un minuto a la persona que se quisiera sentar en frente de ella. Seguramente no por casualidad, una de las personas que se sienta al otro lado es Ulay, la persona que más había querido y de la que se había despedido hacía 23 años.



Este momento es de las cosas más expresivas, tristes y emotivas que nunca hayáis visto. En tan sólo unos segundos, ambos se abrazan, se besan, se perdonan, se dicen todo lo que se han echado de menos en todo ese tiempo, se reconcilian, se quieren… con la mirada, con unos ojos en los que se puede leer una historia de amor al descubierto. Libros enteros se podrían escribir sobre estos sesenta segundos.  Quizás lo más parecido a desenterrar a alguien y resucitarlo. Una materialización del amor sin lugar a dudas.

jueves, 3 de octubre de 2013

AL ABORDAJE


Increíble pero cierto. Volvemos a cumplir un año más de existencia. La verdad es que debemos estar madurando porque los años timoneros han volado. Parece imposible que hoy completemos cinco enormes años desde aquella vez que, en el inmenso paraje californiano decidí calzarme un Timón y comenzar esta aventura.

Si bien este blog ha pasado por muchas etapas, ha acabado desembocando en una especie de cajita de los recuerdos de latón con algunas reflexiones, pedazos de arte y múltiples fotos de vosotros: los queridísimos lectores habituales, los que aparecisteis un día y ya no volvisteis y ese puñado de gente nueva interesantísima que os asomáis tímidamente de vez en cuando.

En esta sexta vuelta al Sol que empezamos hoy, se anuncian numerosas marejadas. Un fin de etapa en Granada, un comienzo fulminante en tres meses en París. Cambio de aires, de vida, de gente y de costumbres. Sin embargo, también llevaros el bañador: las predicciones anuncian una gran calma después de la tormenta. Disfrutémoslo todos juntos.

 A todos los pasajeros y casi residentes de este barco, muchas gracias, el crucero por la vida no es siempre una tarea fácil, así que un placer compartir el paisaje y numerosas olas con vosotros.

Se le dibujó la misma sonrisa algo suplicante que yo había conocido, el mismo encanto de entonces, de cinco años atrás, un encanto no contaminado por nada, pleno de ese candor con el que algunas personas atraviesan todas las edades de la vida, tan raro en los hombres, y que les suele hacer vulnerables con las mujeres y presas fáciles del sufrimiento sentimental.

Lo que me queda por vivir. Elvira Lindo

sábado, 28 de septiembre de 2013

AL NATURAL

Acabo de venir de hacer mi musiporte por un camino habitual: se trata de una vereda que sigue paralela a un río y que, en cuestión de minutos dejas la ciudad para meterte en un camino campestre. Generalmente, suele estar plagado de gente, pero hoy, no ha sido el caso. El caso es que al llevar un rato con mi música a todo gas y no ver ni a un alma viviente, he sentido algo de ese escalofrío irracional que nos entra cuando nos sentimos diminutos frente a la Naturaleza.
 

En mi caso, me gusta la Naturaleza, adoro hacer una escapada de vez en cuando al campo o a la montaña o al mar y dejarme arrullar por unos rayos de sol que te acarician, aspirar un olor a pino que parece que va a sanar todo tu organismo, deleitarme con en murmullo de los riachuelos deslizándose... 

Sin embargo, he de decir que no soy capaz de estar demasiado tiempo en ella. De alguna manera, me impresiona. No soy capaz de quitarme de encima la sensación de fragilidad que me embarga, de que estás en un hábitat en el que, en cualquier giro inesperado, te puedes desorientar, o darte un buen susto, dañarte, o incluso matarte. A ese respecto, me siento mucho más a mis anchas en una ciudad: con su asfalto, sus semáforos, sus librerías, bares o cines. Donde las reglas son más predecibles, donde domino mucho más lo que me rodea y donde dispongo de armas con las que actuar en caso de contrariedad –afortunada de mí, de haber nacido a finales del siglo XX-.

 Ya se que queda algo incorrecto decir esto, y más en esta época en la que tanta gente aspira a volver al campo –cosa que no entiendo, será porque he visto de donde vienen mis padres-, pero si tengo que elegir, yo me declaro urbanita.

martes, 24 de septiembre de 2013

EN VOZ ALTA


Quizá la herramienta más preciosa que podemos llegar a tener: la seguridad en nosotros mismos –y al orgullo y la vergüenza los dejamos amordazaditos en casa, que están más monos-.

sábado, 21 de septiembre de 2013

PATRIMONIO ARTÍSTICO


Hace unos días que llevo pensando que existen varias maneras de leer, o mejor dicho, de apreciar la literatura. En otras palabras, los variados motivos que nos llevan a escoger un libro y no otro, no siempre son los mismos. Está quien valora más la rigurosidad, la belleza de las palabras, el que la historia que se cuenta conecte con su vida,  la consistencia, las descripciones con reminiscencias económicas o políticas, la originalidad, la capacidad de cautivar de la historia narrada… En fin, que cada vez estoy más convencida que, cuando alguien nos recomienda un libro y nos dice que es fantástico, que es uno de los mejores libros que ha leído, aunque probablemente nos esté diciendo la verdad, quizá el resultado no sea el mismo cuando atravesemos sus páginas porque el punto fuerte del libro podría no ser el que uno aprecia.

Ahora yo me planteo: entonces, los Clásicos Universales, esos libros que todo el mundo parece estar de acuerdo en que son obras absolutas independientemente del momento de la Historia en que se hayan escrito, ¿lo son porque reúnen todos los ingredientes de tal manera que no haya nadie que encuentre carencia de la parte (o partes) que valora de un libro? ¿tienen las proporciones exactas de matices diferentes para que a todos nos guste? Es más, ¿tienen incluso un 100% de todos los ingredientes a la vez -por muy incoherente que suene esto, la magia del arte a veces no cumple las normas euclidianas de la matemática-? ¿Son un elixir asegurado del éxito? Pero, ¿para qué persona si somos todos diferentes?

Lo cierto es que no lo acabo de ver claro. Es verdad que en el caso de los best sellers, son capaces de llegar a millones de estanterías porque tienen la capacidad de provocar atracción a una gran mayoría de la sociedad –si bien es cierto que la gente que solemos leer asiduamente, tendemos a rehuirlos, en mi caso más por un intento personal de no seguir las modas, que por otro motivo-. En el otro extremo están los clásicos históricos, pongamos por ejemplo, El Quijote de la Mancha. ¿Por qué comentar que no es un libro que te cautive es sinónimo de incultura, de no saber apreciar el arte más que superficialmente? Pues desde aquí afirmo que yo he comenzado el Quijote ya ocho (la última hace unos meses) y a día de hoy, he sido incapaz de acabarlo. ¿Será que a Cervantes y mí, no nos hubiera ido muy bien como amigotes de los de de tomar unas cervezas mientras se discute de la vida?  Si bien yo me esfuerzo por valorar a los artistas por su trabajo, es cierto que el fruto de sus obras es directamente proporcional a su materia prima personal. Mira, esta explicación me convence más. Probablemente, con Cortazar –entre otros muchos- si que nos hubiéramos ido de fiesta por las calles de Paris.

Y la verdad, es que, ahora que lo pienso mejor, creo que esto se aplica a cualquier arte. ¿Cuántas veces nos han recomendado una película, un disco, un pintor, un concierto, etc que nos ha dejado indiferentes? Bien, eso me alivia en cierto modo. Aun dentro de lo predecibles que podemos llegar a ser, todavía tenemos margen para definir nuestra propia esencia a través del arte. Podemos elegir qué nos evoca y qué nos provoca. Y podemos proclamar, a grito pelado y con mucho orgullo, que ése es nuestro patrimonio artístico.

domingo, 15 de septiembre de 2013

DE YO A YO

Hace poco, mi amiga Cris –un besote desde aquí-, me recomendó esta página web que no es otra cosa más que una recopilación de cartas que la gente envía a su yo de 16 años.



Pensadlo por un instante: ¿Qué os diríais si por algún motivo pudierais charlar con vosotros mismos? ¿Os reconoceríais? ¿Recordaríais como os sentíais y qué es lo que necesitabais oír en ese momento? ¿Os gustaría volver a vivir desde los 16 años de nuevo?

Lo cierto es que yo acabo de terminar mi carta a misma hace la mitad de mi vida exactamente. Mis propias palabras para Julia. Y la verdad es que me ha resultado algo muy lejano en el tiempo. Me he dado cuenta de la enormidad de pasos gigantescos que he dado. De la plenitud de momentos, personas, sitios, experiencia que he tenido. He repasado mis miedos, mis debilidades, pero también mis triunfos y mis éxitos.

Y ¿sabéis qué? He terminado intentado escoger un solo consejo que darle a esa adolescente extraña y con gran sorpresa he descubierto que es un consejo que he seguido a rajatabla toda mi vida: “Siempre avanza con los ojos abiertos”. Así que, puesto que no puedo cambiar el azar más que mi propia predisposición hacia este, al final supongo no lo he hecho tan mal.

viernes, 13 de septiembre de 2013

LAGRIRISAS


¿Sabes cuál es la única diferencia entre una mujer débil y una mujer fuerte, Malena? -me preguntó Magda, y yo negué con la cabeza-. Que las débiles siempre se pueden montar en la chepa de la fuerte que tengan más a mano para chuparle la sangre, pero las fuertes no tenemos ninguna chepa en la que montarnos, porque los hombres no valen para eso, y cuando no queda más remedio, tenemos que bebernos la nuestra, nuestra propia sangre, y así nos va. 

 Almudena Grandes. Malena es un nombre de tango.

martes, 10 de septiembre de 2013

LUGARES INFINITOS

Ay, qué bonitos estos vídeos o canciones caseros de los sitios donde se ha vivido mucho y se ha sido enormemente feliz.

Hace un tiempo ya pusimos un vídeo genial sobre Davis, esa ciudad estadounidense donde pasé tres años inigualables. Hoy le toca el turno a Huesca, la ciudad donde crecí y donde tengo mis raices. Aquí tenéis esta tremenda parodia de un rap duro al más puro estilo oscense power y encima con Santi Balmes de invitado sorpresa. Además de las carcajadas -la señora es lo más-, me encanta pasearme virtualmente por esas calles.


Y ya que estamos de rememoración de lugares, no dejéis de escuchar este tremendo greatest hit sobre otra de mis ciudades de acogida de mi vida: Granada. Esa ciudad voluptuosa que no deja de transformarse para mí una y otra vez. Esa ciudad de cambio continuo que siempre acaba puliendo mis cabos sueltos. Esta ciudad que en pocas semanas volveré a dejar atrás, con un montón de ADN mío en su empedrado.

domingo, 8 de septiembre de 2013

LOCURAS CASERAS

Un poquito de loca de mierda para acabar la semana... Para los que no la conozcáis, esta mujer es un pozo de sabiduría y de carcajadas. Lo gracioso es que ella empezó a hacer estos vídeos caseros hasta que la MTV la fichó. Lo dicho, las risas vienen por descontado, pero además, tiene más razón que una santa. Ale, ¡buena semana!

jueves, 5 de septiembre de 2013

MOVIMIENTO

Llega Septiembre, y con él el movimiento, los rayos de luz cada vez más ténues, la temperatura perfecta, los paseos almidonados de un amarillo oscurecido, el musiporte llevado al extremo, la sintonía con una misma, la energía febril, las ultimas puntadas a un verano presuroso, el espejismo de los adioses, los minutos dilatados, el mar en calma; lo pasado, pasado; el presente, presente.
 

Recuerda bien lo que voy a decirte: lo que puedan enseñarte los demás acaba en sí mismo, lo que aprendes por tu propia cuenta forma parte de ti. Y te será de gran ayuda. Abre los ojos, aguza el oído, haz trabajar la cabeza, descifra el significado de las cosas que te muestra la ciudad.

El fin del mundo y un despiadado país de las maravillas. Haruki Murakami.

domingo, 1 de septiembre de 2013

LA VIDA TRANQUILA



Porque nada en el mundo me gustaba tanto como escuchar aquellas palabras, salir, tomar una caña, ir de copas, ¿qué le pongo de tapa?, dar un paseo, ver escaparates, sentarse en una terraza, disfrutaba de todo como cuando era pequeña, más que cuando era pequeña, avanzar despacio por aceras repletas de gente que avanza despacio, parándose a cada rato para acercarse a una vitrina, para entrar en una tienda a preguntar un precio, para saludar a otros transeúntes, el vecino de arriba, un compañero de trabajo, el frutero, el zapatero, la gitana que vende flores en la esquina, y llamarles por sus nombres, y acordarse de quién tiene artrosis y quién a un niño en la cama con gripe, y preguntar, criticar, aconsejar, cotillear, tomar el pelo al que se deja, comentar esa película que pusieron anoche por televisión, pasear un poquito, echar un ratito de charla, dar una vueltecita, jugar una partidita de mus, tomarse un cafetito, o un chocolate con unos churritos, en una ciudad donde hay tanto placeres pequeños que nombrar con diminutivos, y tanta gente, tantos bares, tantas calles, tantos millones de maneras de saber perder el tiempo.

Atlas de Geografía Humana. Almudena Grandes.