domingo, 6 de septiembre de 2009

¿DÓNDE ESTARÁ MI CERO?



El cero, ese numerito introducido probablemente por los árabes –aunque se cree que los Mayas, o los indios ya lo utilizaron años antes- se creó ante la necesidad de numerar la nada, de contar la ausencia, de resolver lo neutro, de asignar un valor a lo contrario de todo.

No se si os habéis fijado, pero hay tantísimas cosas que no podríamos hacer, decir, nombrar, recalcar sin ese numerito… - Quien no recuerda esos ceros peloteros con los que blandían sus amenazas la inmensa mayoría de los profesores…- Y sin embargo, imaginad que un día desaparezca de vuestras vidas, ya no esté allí. Ese día os daríais cuenta de lo que vale un peine porque… es lo que me ha pasado a mí.

Hace unos días, tomando mi café-de-abrir-los-ojos, ocurrió un pequeño accidente… El café –visto y no visto- pasó de estar en mi garganta al teclado de mi ordenador -ahora, despejarme, me despeje rápidamente-… Tras hacer una operación de urgencia a mi teclado, conseguí salvar todas las teclas menos… el Cero. Si, ese numerito marginado por todos, sobre todo si es de izquierdas…se fue para siempre de mi teclado, -las injusticias acontecidas con el son innumerables, fue excluido de muchas comunidades hasta de la famosa cancioncita de Barrio Sesamo donde el 6 era el Rey- .

El caso es que no sabéis cuanto lo valoro ahora mismo… Es análogo a comenzar a valorar tus piernas tras haberte hecho un esguince… Y es que no sabéis lo popular que es cerito… Está hasta en la sopa. Y lo que pasaba desapercibido… Tratadlo bien, cualquier día os puede abandonar y deseareis no haberlo ofendido. ¡¡¡Vuelve Ceroooooo!!! A partir de ahora, te trataré como te mereces.. Snifff…

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